jueves, 6 de octubre de 2011

Risa en la tormenta


Tengo la sensación de llegar siempre tarde al lugar de mis sueños. Mal que me pese, viejo. Indeciblemente cansado.

Un día, poco después de la batalla de Waterloo, soñé con escribir un libro que ofreciese, a los demás y a mí mismo, las claves de la existencia, la llave de la jodidamente esquiva felicidad, y tardé 38 años en conseguirlo. El escribirlo, digo, no en iluminar el camino de la vida, mucho menos en darles luz a los demás. Y a mí mismo… Bueno, a mí mismo… ¡qué mas da!...

Otro soñé con ser padre de familia numerosa, marcado por una infancia unigénita y aburridamente sola, abducido por Alberto Closas que crió a chiquicientos sin despeinarse, y tardé más de 40 en lograrlo. Y otro día más, soñé con poder amar, libremente, sin necesidad, por placer y lúcida elección, sin esperar contrapartida alguna, y el asunto me llevó la friolera de 38 años en comprender que es pobreza que los demás te amen siendo tú una nevera y una bendición poder hacerlo tú aunque a los otros les dé igual.

Y ahora, que a veces me siento rico en espíritu, sueño, desde hace años, con alcanzar la riqueza material. Pero no ésa de limusina con chófer y casa en La Moraleja, de visa platino para comprar amigos, de irme de putas para hacerme el macho y joder a otras mientras mantengo bien jodida y sin jodienda a mi mujer, sino de aquella otra que sirve para no andar histérico cada vez que llegan los crabrones de los recibos y  alquilar un trozo de paraíso en la tierra, un océano de tranquilidad.

Lo conseguiré, bien lo sé. Ya llevo años en ello. Me avalan innumerables fracasos.

Ya sólo me falta hacer un pacto con el demonio del tiempo, arrancarme la sensación de tardanza en mi mente, y encontrar un atajo hacia el cumplimiento raudo de los sueños. Y sentir que soy un ser bello pese a todo, aire donde los demás ven un lastre, el tío Gilito donde yo tiendo a ver a Carpanta.

Me falta, nada más, mandar mi cabeza a la mierda y encontrar un soplo de magia.Tan certero, tan poderoso que me haga digno ante mí mismo.

Que me haga rico en un segundo.

Que me haga ser luz que me haga reír en mitad de la mayor tristeza.

Que jamás se apaga en medio de ninguna tormenta.

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6 comentarios:

nim dijo...

Todo llega segun dicen, y si no....te queda todo lo vivio por conseguirlo.

Bonito blog ;)

Emilio dijo...

Gracias, nim... ¡¡¡Pero que llegue yaaaaaaaa!!!

;-)

Anónimo dijo...

Sé que es un blog privado y que soy una invitada nada mas, pero si me eliminas un comentario que hago aquí, cómo me dices que escriba en tu página canalla? Crees que es el mejor modo?
No creo que dijera nada ofensivo ni desagradable en el comentario, pero ya sé como actuar a partir de ahora. Gracias. Un saludo.
damadrid

Emilio dijo...

A ver, Damadrid...

Primero...No es éste un blog privado por cuanto está abierto, sin restricciones, a quien quiera visitarlo...

Segundo... Que yo sepa, y soy el único con acceso a mi blog, nadie ha eliminado comentario alguno... ¿Estás segura de que los habías publicado bien?... No tengo por costumbre _deberías saberlo, Damadrid_ censurar contenidos en ningún lugar que de mi administración depende _léase este blog o en Planeta Canalla_, porque presumo de amor por la libertad y de un grado de tolerancia por encima de la media.

Así que, por favor, no des nada por supuesto, ni me juzgues tan duramente... Prueba a volver a escribir tu comentario (sea cual fuere, pues no lo sé) y verás como no desaparece.

En cuanquier caso, gracias por acudir a este blog. Es un placer tenerte por aquí.

Un beso, Damadrid :)

Anónimo dijo...

Esta tarde volví a comentar en el post, diciendo que efectivamente no había mandado el mensaje, que me disculparas y que sentía el malentendido. Lo mandé exactamente igual que los otros dos y solo ha aparecido el segundo, en el que hablaba algo airada...
Es extraño, en Galicia dicen que haberlas, haylas, no?
Pues creo que están aqui.
Un saludo y un beso, Emilio.

Angelcaído dijo...

Haylas, sin duda alguna... ;-)