domingo, 30 de enero de 2011

Breve historia del mundo


Estaban Adán y Eva en el Paraíso que les regaló Dios, tocándose los timbales y el higo, tan ricamente. Vivían a cuerpo de rey y en armonía con su entorno como buenos seres primitivos que eran.

Todo iba mal hasta que…

Llegó por allí un capitalista muy sagaz y empezó a hablarles de supervivencia.

Y llegó Íker Jiménez, haciéndose el misterioso, para darles una lección magistral sobre el miedo a lo desconocido.

Y, después, llegó un banquero y les convenció para poner sus frutos prohibidos al 8 por ciento TAE en una cuenta naranja.

Y llegó un economista para hablarles de la oferta y la demanda.

Y llegó un sindicalista, primo de un tal Marx, para prepararlos para la lucha obrera.

Y llegó una monja para convencer a Eva de que debía ser, en lugar de una hembra en celo, una sierva de Dios, dispuesta a entrar en un convento.

Y llegó también el Papa, que aseguraba venir de parte de Dios, para acojonarles vivos a ambos con la teoría de que el hombre es malo por naturaleza, un puto pecador de la pradera.

Y llegó asimismo un empresario para ponerles a parir por tener la tierra a su bola, dando cosecha tras cosecha solidaria para el estómago de todo el mundo, sin comercializar el excedente.

Y llegó el dueño de Zara para ofrecerles ropa “casual”  (eso sí, a  un precio justo...) para que se taparan las vergüenzas.

Y llegó el dueño de El Corte Inglés y les dijo que esa marranada del amor universal, de todos con todos, se había acabado, que, a partir de ese momento, el amor era cosa de un día, pasando antes por caja para pagar el regalo, el día de San Valentín.

Y llegó Hernán Cortés, armado con una biblia y una espada justiciera, para pasarlos a sangre y fuego…, es decir,  para civilizarlos.

Y llegó un nacionalista, asegurando que él hablaba catalán en la intimidad, para pedir la autodeterminación y convertir al árbol de la ciencia del bien y del mal en el país de sí mismo.

Y llegó Maquiavelo para justificar cualquier tipo de aberración en nombre del Estado.

Y llegaron los paranoicos de la seguridad al grito de “¡Aquí no se mueve ni Dios!...”

Y llegaron los políticos de todos los pelajes para pedirles el voto.

Y llegaron los fundamentalistas de todo tipo para volar el paraíso en nombre de cualquier guerra santa.

Y llegó un juez con una orden de desahucio, porque Adán y Eva no había pagado la hipoteca del Edén, inventando de paso la justicia.

Y llegó un comunista para reclamar el Paraíso para el pueblo, pero sin el pueblo. 

Y llegó uno que era muy listo y les enseñó a no pensar por sí mismos. Se presentó como maestro y a lo que hacía le llamó educación.

Y llegaron los de la ONU para montar allí su circo.

Y llegó Belén Esteban para dar su sabia opinión y enseñarle a Eva el noble arte de joderle la vida a un ex  y a matar en nombre de su hija.

Y llegó un contertulio de oficio también para dar su imprescindible opinión.

Y llegó Paco Umbral para hablar de su libro.

Y llegó Sánchez Dragó presumiendo de pederastia y de que se había tirado a Eva cuando apenas se llamaba Evita.

Y llegaron Franco y Hitler a ponerles a todos firmes delante de una cámara de gas.

Y llegaron los periodistas para cubrir la noticia de manera “objetiva” y “veraz”.

Y llegó un demócrata para enseñarles que todos somos iguales, pero unos más iguales que otros.

Y llegó Boris Izaguirre para sacarlos del salvajismo e inventar el glamour.

Y llegó una feminista para poner las vaginas y las pollas en su sitio (cada una por su lado).

Y llegó Cuca García de Vinuesa para sacarlas de su sitio y ponerlas en el cajón de las vergüenzas.

Y llegó el alcalde de Marbella para recalificar el suelo del Paraíso y empezar la especulación.

Y llegó por allí un yanqui para hablarles del sueño americano, venderles el último grito en armas de destrucción masiva y, de paso, instalar en el Paraíso una base militar para defenderles de la amenaza fantasma.

Y llegó Eduard Punset, que ya existía el tío, y les enseño, según le había asegurado no sé qué eminencia científica, que Dios no existía ni por azar.

Y, como golpe de gracia, llegó un tal Darwin _ entre vítores de multinacionales, banqueros y gobiernos_  para largarles el rollo de que estaban hechos unos monos  y meterles el espíritu de competitividad en el cuerpo en base a  la supervivencia del más fuerte.

Dios, que era un hippie, se quedó entonces sin su divina comuna de paz y amor. 

Adán y Eva le dejaron tirado por haberles creado tan imperfectos, pecadores y primitivos.

¡Pero empezó la EVOLUCIÓN!...


-----------------------------------------------------------------------------

No hay comentarios: